Johann Wolfgang Goethe

"Cuán insensato es el hombre que deja transcurrir el tiempo estérilmente."

Tuesday, October 26, 2010

Finaly

Basta con una llamada y que te digan lo que quieres oír de una vez, para –atreverte-.
Sólo me hizo falta eso anoche, tras una larga conversación con una amiga que conoce más o menos “mi historia”, me detuve 5 segundos ante el mensaje escrito, y me lancé al acantilado, sin mirar siquiera su altura y peligro. Abrí mis sentimientos de una manera sutil, y no me arrepiento, pues si no lo hubiese hecho, seguiría con la intriga y el dolor de lo callado.
“¿Te pasa algo conmigo? No me digas que no porque llevamos mil sin hablarnos”
Respuesta súbita y escueta:
“No, no me pasa nada contigo, sinceramente no sé porqué dejamos de hablar.”
Cansada ya de guarecer tanta realidad chocando contra las paredes de mi boca para salir, decidí responder sin miedo.
“Será porque uno de los dos no quiere. Yo por mucho que lo intente no puedo olvidarte, no sé si tendrán que pasar otros 3 años para que vuelva a surgir algo entre nosotros”.
Aún espero su respuesta, no he tenido ocasión de verla, pero a las 8h45 podré leer esa respuesta tan esperada. Mi interior está sobresaltado, el miedo ha vencido al deseo, y creo que he hecho lo correcto.  Por lo menos no podré arrepentirme jamás de lo NO dicho o hecho.
Durante todas estas semanas, he ido entablando un lazo de amistad bastante bien “atado” con un chico que me hace sentirme viva. No es mi segundo plato y solo logro mirarle con ojos de amistad. Creo en ella, y sé que él también. Lo compartimos todo últimamente, gracias a la cercanía y la complicidad que existe entre nosotros. Dice que cuando yo sepa realmente cómo es, dejará de ser mi amigo. Es un chico bastante poco común, y muchas frases de las que dice me dejan perpleja, pero me hacen meditar, y mi risa con él está siempre más que asegurada. Le conoceré lo sé, pero no dejaré que se aleje de mí así cómo así. Tiene tantas cosas en común conmigo, que le será difícil esconderme durante mucho tiempo su verdadera verdad. Es inteligente, por lo que tendré que ser paciente y ver cada indicio de suspicacia por su parte para “pillarle”; se hace el misterioso, ¿O lo es?, quién sabe. Hoy comemos juntos (como ya hemos hecho otras veces), nos regalamos cosas y nos “peleamos” tal y como hacen los niños pequeños en clase. Es mi luciérnaga en el túnel de los chicos que me decepcionan. Además de que sin que yo le haya contado grandes trazas de mi vida, ha sabido describirme acertando en muchas cosas. En otras NO; pero es un buen comienzo para demostrar su interés por mi y que al fin y al cabo me escucha más de lo que yo pensaba. Nunca es del todo sincero, siempre existe ese escondrijo en su interior, que no quiere mostrar a nadie, y que por mucho que yo le pregunte no puedo sonsacárselo todavía. Repito, -todavía-. No hay nada que me cause más interés que las personas enigmáticas y complicadas.
Estos días, como los que siguen, estoy abarrotada de trabajos, estudios y temas del mundo estudiantil. Voy bien encaminada en cuanto a puntuaciones (lo llamo así porque no me gusta hablar de notas ni de exámenes, al fin y al cabo, eso sólo lo hace el personal docente para obtener una prueba de que "conocemos" la materia). No deseo dejar de prestarle atención a la gente que quiero por ello. Así que sé que me sabrán entender y que siempre estoy ahí en cualquier momento libre que surge en  mí día a día. A parte de los estudios también me dedico a competir en deporte, por lo que le dedico también un tiempo en semana a entrenarme. Todo lo que hago, lo hago porque quiero así que no admitiría jamás una queja de mi boca.
Ser delegada de una clase tampoco es tan sencillo como imaginé, la responsabilidad es alta, me ocupo de ayudar e informar a todo el mundo de los cambios que acontecen el día a día universitario.No puedo decir que sepa lo que es el aburrimiento la verdad.
Una sola hora de Body Balance con mi madre, riéndome de las posturas “grotescas” que nos hacía hacer el profesor, hizo que ayer mi día acabase entorno a carcajadas imparables.