Johann Wolfgang Goethe

"Cuán insensato es el hombre que deja transcurrir el tiempo estérilmente."

Saturday, October 23, 2010

Absentmindedness

Je ne suis pas certaine d'avoir trouvé ma place, il est dans ma tête, il ne m'abondonne jamais.  
(no estoy segura de haber encontrado mi sitio, él siempre esta en mi cabeza, nunca me abandona)

Si pudiera expresar cada milésima de segundo lo que siento, creo que no entrarían las palabras ni los adjetivos en una simple hoja en blanco. 
El otro día salí de la biblioteca a las 20h30 y estaba más que agotada, cogí la más que habitual dirección hacia el metro; pensé que mi camino era el rutinario de todos los días, y no me fijé siquiera en lo que ponía en el andén al llegar a la estación de Renfe. Abrí mi ordenador para escribir, después de terminar de leer el periódico y cuál fue mi sorpresa al escuchar paradas de tren que mis oídos jamás habían tenido "el honor" de sentir... En efecto, me había confundido de andén y aquel tenía como destino final: -Aranjuez-. En un día normal, siendo una hora razonable, no me hubiese importado y hasta hubiese aprovechado el "error", para pasar unas horas en Aranjuez...pero no era el caso. 



Cómo una niña inocente que no conoce el sistema de transportes de madrid, me bajé del tren (después de preguntar a una señorita muy amable, por si cabía alguna posibilidad de que no me hubiese equivocado), en la parada Pinto... (no sé que pintaba yo allí ese día y con unos padres esperándome con la mesa puesta para cenar). Con tranquilidad, y sin parar de andar de un lado a otro esperando (cómo una hormiga encasillada entre dos raíles) al próximo tren; me hice a la idea de que no llegaría a la hora prevista, así que decidí llamar para avisar, porque me quedaba todavía otra hora hasta llegar a mi humilde morada. No fue plato de buen gusto para ellos, pero así tuve más oportunidad para endormecerme progresivamente e ir pensando en el despiste más tonto que había tenido. Es verdad que suele pasar, que cuánto menos tiempo tenemos para hacer las cosas más tiempo tardamos en hacerlas. No me explico muy bien la razón (si es que la hay), pero fue casualidad (o no) , que no habiéndome equivocado nunca de andén, el día que menos lo deseaba, lo hiciese. 
Me reí en vez de frustrarme por ello.
 Son cosas que pasan y de hecho, se me ocurrió preguntar, cuándo ya estaba en el tren supuestamente correcto, si de verdad era ese el que llegaba hasta mi casa, no fuese a ser que por "un casual" aquel tampoco me llevase a buen puerto. Esa pregunta de respuesta fácil: SI o NO, hizo que entablase conversación con una profesora de teatro muy extrovertida a la que le había sucedido algo similar ese mismo día. Las dos nos reímos pensando en que a ella su marido le esperaba para la cena y a mi familia... 

El final de la historia no es difícil de adivinar...