Johann Wolfgang Goethe

"Cuán insensato es el hombre que deja transcurrir el tiempo estérilmente."

Thursday, January 26, 2012


Sólo sé que en el amor la experiencia no cuenta para nada; si contase, no se volvería nunca más a amar.

Para aprender a amar, se comienza de la misma forma en la que haríamos sí quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, medicina o ingeniería.

Lo importante reside en si uno mismo quiere aprender a valorar ese arte, o dejarse llevar por el vaivén de las flores que hueles una sola vez y no saben a nada.

Flores que a veces ni llegas a oler, sólo tocas sus pétalos y los penetras con los dedos pensando que ese es el mejor placer o el que hay en esos momentos disponible. -Resignación-

La impaciencia es una gran enfermedad...cuando uno se resigna a no amar, el problema, la mayoría de las veces, es que no se deja amar, y el camino fácil todos lo conocemos.


Me enamoré cuando encontré el mejor objeto disponible en el mercado y no lo busqué.


Cuando te enamoras, das, y recibes más felicidad; no porque sea una privación, sino porque en ese acto de dar, está la expresión de mi vitalidad.

Si quieres ser amado. Ama.


El arte de amar se reduce a decir exactamente lo que el grado de embriaguez del momento requiera. No hay nada que se le iguale. Y yo sólo deseo eso.


En el amor no existe el libre albedrío, nadie puede decidir de quién va a enamorarse.


Puede decidir no enamorarse, poniendo barreras.

Puede coger todos los objetos que le ofrece el mercado y consumirlos, saciando su sed por instantes.

Puede creer que no existe nada mejor que ese acto sexual vacío de todo sentimiento en el que dos extraños se unen a sabiendas de que es sólo eso,

-sexo-.

Por poder, puede decir, hacer y pensar lo que le venga en gana, puesto que el arte de amar da libertad, y si no quieres vivirla, o te gusta probar otros actos más factibles y simples, hazlo. Eres lo que haces. No hay más que decir.

El amor no está en el otro, está dentro de uno mismo.

Yo decido despertarlo.