Johann Wolfgang Goethe

"Cuán insensato es el hombre que deja transcurrir el tiempo estérilmente."

Wednesday, December 14, 2011

Chuck and Blair - Breathe again



Cuando me rozas con tu índice los nudillos de las manos, siento el calor de mi cuerpo que se acelera y es incapaz de cesar.
Activas en mí esa sensación tan repentina de deseo y pasión que sólo puede culminar devorando cada sustancia de tu ser.
Sentir tus labios rozando los míos, sin besarnos, sólo el roce que crea la misma satisfacción de una ducha de agua caliente tras una gran nevada.
Estar en la limusina a tres milímetros de ti, brindando con champán y recorriendo las calles de Madrid. 
Sentir cómo, pausadamente, te acercas y me vuelves a rozar; me tocas el pelo y susurras a mi oído: "eres increíble". Yo te respondería: "lo que es increíble es que hayamos llegado hasta aquí tras tanto tiempo separados y sin conocer las ganas que teníamos de estar aquí y ahora".
Pero no digo nada, te sonrío y súbitamente mis labios se imanan a los tuyos, creando movimientos simultáneos y placenteros que hacen que mi piel esboce luces de fuego. 
Tras unas horas llegamos a al hotel Wellington del barrio Salamanca donde nos espera atentamente el botones para enseñarnos nuestra habitación. 
Tú me tapas los ojos y esperas a llegar y adentrarnos para dejarme ver el paisaje.
Sin pensarlo miro, y lo que veo es una habitación inmensa con una ventana donde se ve la superficie de los edificios madrileños.
Juntos contemplamos la ciudad que nunca duerme; y por supuesto nosotros esa noche tampoco dormiríamos.
Unas fresas con chocolate, y de fondo la música de Tchaicowsky. Bailamos... y yo, poso mi cabeza sobre tu hombro.
Se hace tarde, pero para nosotros el tiempo no cuenta.