Johann Wolfgang Goethe

"Cuán insensato es el hombre que deja transcurrir el tiempo estérilmente."

Saturday, March 29, 2014

Ella se levanta con la cara desgastada de tanto -mal vivir-.
Se pone las zapatillas de terciopelo con rayas de andar por casa y se dirige recta por el pasillo hacia la cocina, a encender la máquina de café.
Su pelo alborotado denota que ha sido una noche "movidita", la calma no reinaba en su cabeza. Vueltas y vueltas en el colchón, y las sábanas acabaron saliéndose de sus esquinas.
Suena la última gota de café cayendo al fondo de la taza, y ella la coge con sus dos manos secas, descuidadas.
Le echa cinco comprimidos de sacarina y a sorbitos lo saborea, mientras se apoya contra la encimera y mira al frente sin pensar, con un sabor agridulce en su cabeza.




Al lavarse la cara con agua congelada, se seca con la toalla y se mira en el espejo, contemplando semejante esperpento.
¿Qué va a hacer con esas ojeras que le persiguen hasta la saciedad?
Coge sus "utensilios salvavidas" y comienza el emperifolle.

Se enfunda en los primeros vaqueros que salen del armario, y tras un planchado rápido de pelo, ya está lista para "disfrutar", del día que Dios le ha dado.