Johann Wolfgang Goethe

"Cuán insensato es el hombre que deja transcurrir el tiempo estérilmente."

Friday, September 9, 2011



Una vez dijiste: "espero que no te enamores aunque vayamos a este ritmo",  y yo sonreí, miré a otro lado, como si nada hubiese escuchado. 
No pronuncié palabra alguna. 
Pero esa frase se quedó plasmada en el pecho de mi memoria, atravesando todos los momentos vividos junto a ti, despedazando en una milésima de segundo cualquier escama de alegría de mi interior y dejándome seca, errando por las sombras de una soledad que vivía escondida por mis ilusiones.
Me aterró el hecho de saber que estaba sintiendo y tú me estabas insinuando todo lo contrario, yo era tu objeto, tu capricho de fin de semana. Me enviarías mensajes para poder verme y saber de mí, pero no serías nunca la persona que creí que llegarías a ser. 
Fue esa frase, ese instante el que lo cambió todo. 
No te quise volver a ver, inventando mil excusas cada vez que deseabas verme, llorando junto a mi almohada las noches durmiendo sola, porque había roto mi contrato con el corazón, el de no ser jamás débil y dejar pasar a alguien. 
Quién sabe si esa frase no la pensabas de verdad, quizá si yo no hubiese sido tan tajante hubieras dejado de ser tan frío para poder sentir como yo, pero de qué sirve lamentarse ahora cuando mis lloros ya no llegan pero sí el agobio de no tenerte por más tiempo. 
Puede que haya caído en la tentación de mis sueños irreales, pero estoy cogiendo fuerzas para volver a intentarlo, esta vez llevo armadura, si recibo un mensaje tuyo con ideas de verme, te responderé SÍ; ese SÍ que tanto ansías lo obtendrás, pienso dejarme llevar, porque he sentido, pero ahora he aprendido a controlar lo que mi corazón me pide.