Johann Wolfgang Goethe

"Cuán insensato es el hombre que deja transcurrir el tiempo estérilmente."

Saturday, December 27, 2014

JUICIOS

Hace dos días estaba renovando mi cajón de sujetadores en la "súper tienda de moda" Intimissimi y de nuevo pude comprobar el efecto que tiene el marketing, la fama, la imagen y el falso glamour casi imposible de sortear por el bombardeo de los medios.
El primer sujetador que la dependienta me ofreció fue el que anuncia Blanca Suárez, dando por hecho por supuesto, que ya iba a incitarme a querer comprarlo.  
A los cinco minutos, una chica entraba (seguramente con su novio), preguntando por el mismo sujetador, sabiendo incluso el nombre específico de éste. 

AHÍ LO DEJO. 

He de reconocer que siempre he sido una consumista compulsiva, pero, no soporto, me da miedo, la moda que se inculca. No hay elección en las tiendas la diversidad ha desaparecido: las botas UGG, PANAMÁ JACK, MARTEENS, o los "originales" diseños de INDITEX. 
La raya en el medio, las uñas de gel, los zapatos de plataforma, faldas tubo y crop tops. 
No quiero si quiera mencionar el culto al cuerpo que desde hace décadas se ha incrementado hasta tal punto de matarnos...
No sé si es protocolo de moda o convención social. Nadie destaca, ni muestra identidad propia o ¿cómo va esto?



En teatro decimos que estamos vacíos cuando no entramos conflictuados con algo; en la vida me conflictúo constantemente. 
Me JODE muchísimo juzgarme, y no llevar a cabo mis impulsos.
Ver al otro, estar con el otro, empatizar con él y necesitarle. No mirarme tanto el culo, sino crear un vínculo afectivo intentando confiar. 
Sin juzgar, poder decir lo que necesito que me den y dar sin esperar recibir. 
Lanzar una mirada directa sosteniéndola.
Enamorarme perdidamente como cuando tenía 10 años, sin miedo a nada. 
Reírme a carcajadas sin taparme la boca.
No esconderme.
Hablar alto aunque me oigan. 
Tocar y sentir sin pudor. 



Sin más y sin menos: DEJARSE LLEVAR. 

Por eso me doy cuenta de que estoy en el lugar correcto, donde hago lo que me place cuando me place, sin juicios ni pudores, al límite con lo que siento en la escena con mi compañero; porque para mí ese momento es real como la vida misma, es el regalo que me hago para vivir lo que tras la cuarta pared no me permito. Ya sea un monólogo o una improvisación; cada palabra, cada gesto, cada movimiento, cada mirada, sale de mis entrañas sin pasar por la razón, en el aquí y ahora. Eso es creación en estado puro, a partir de las vivencias, los recuerdos, las emociones, poder transformarlos en algo maravilloso y auténtico. 
Nunca me había sentido tan libre. Con los sentimientos a flor de piel.