Johann Wolfgang Goethe

"Cuán insensato es el hombre que deja transcurrir el tiempo estérilmente."

Monday, October 6, 2014

Puta razón y lo que conlleva.
Puta emoción cuando se censura.
Puta moralidad y estética teorizada.
Puta la que inventó la vergüenza y las apariencias.


Me llamo Lisa, tengo 19 años y me gustan la cerveza y los abrazos
Wiston largo por favor.
Según este informe, tiendo al límite de todo lo que me rodea, evado el criterio de realidad y me gustan las relaciones esporádicas (una forma sutil de llamarme promiscua). No creo vínculos afectivos y...
Sí, esa soy yo. 

Estuve en Francia interna durante año y medio... menos mal que logré escapar de allí. 
Putos gavachos y sus ideas... "estás enferma Lisa, pero eres muy inteligente, y podrás salir de aquí curada". ¿Enferma de qué? Si he llegado aquí ha sido porque la situación era insostenible. 
Yo firmo mi entrada y procuraré firmar mi salida en cuanto encuentre un lugar donde dormir. 
Ver a mi madre todos los días borracha no era plato de buen gusto, puta loca, ella sí que necesita ayuda, pero ya es demasiado tarde.
Nunca se ocupó de mí,
no me preguntó qué tal me iba...
Y así iba, 
descubriendo nuevos mundos yo sola, 
noches bajo las sábanas de extraños;
mañanas bajo la lluvia parisina de vuelta a casa, descalza con los tacones en las manos.

Recuerdo aquél hombre de treinta y dos con el que follé la noche después de salir a bailar al club de siempre.
Tenía una polla de 20 por lo menos, y me dolió; sí, me dolió. 
Le dije que era virgen, menuda mentira.
Me dijo que tenía la boca con los labios más sexis que había visto jamás. Yo quería que se callara... sólo quería tener placer con alguien que aparentaba tener experiencia. En realidad no sé lo que quería. 
Tras el acto, se puso a leer The Economist, como si nada... yo fui a por mi cigarro y miré por la ventana, aquella ciudad iluminada que me estaba apagando. 

Decidí reinventarme así que entré en la facultad de Bellas Artes. 
No iba allí a crear amistades, pero se me hizo difícil no acostarme con el chulito de clase.
Rubio con ojos verdes... qué más da, lo más gracioso es que ¡le desvirginé!  
Maldito inútil que lo único que aspiraba en la vida era a emborracharse todos los fines de semana. 
Follábamos como dos desconocidos que dentro de un coche se vuelven uno para intentar crear un cariño falso y amargo.

Ese año, como todos mis anteriores, no fui constante.
Dejé de ir a las clases y a los exámenes ni me presenté.
Llegó el verano y me puse a investigar sobre algún viaje por Europa: inter-rail para UNO.
Esa es otra historia que ya os iré contando si me apetece.

Sin querer, una tarde, supuse que la vida era demasiado complicada para mí. Que el amor era una fantasía de Disney y que la sociedad no estaba hecha para aceptarme.
Así que las aspirinas y el vodka calmaron mi jaqueca.

Por suerte o por desgracia, me encontraron en el baño de un bar; antes de que ocurriera.
Y ahí empezó todo.
Estabas conmigo mamá, a los pies de mi cama, sobria como nunca, mirándome con pena. 
La psicóloga del hospital me recomendó un lugar en el que cuidaban a gente como yo.
¿Qué le iba a decir a un médico? ¿Que todo lo que sube puede no bajar? ¿Que mi inestabilidad era debida  una vida que no entendía? Que el tiempo puede ir del presente al futuro y del pasado al presente sin saber cómo, pero me ocurría.


Día 10 de Diciembre.
Sola
Ahí estaba yo.
Presente sin presentarme.
Un grupo de chicas cada cual más peculiar me observaba como si hubieran visto un fantasma.
Ni siquiera entendía mi enfermedad. Pero era mi billete de huida de aquel infierno.
Comida y cobijo gratis, ¿qué más podía pedir?
La cosa se complicó cuando el enfermero y yo hicimos buenas migas... y no precisamente de pan.
Solíamos charlar todas las noches en el sofá del pasillo, cuando todos dormían.
Me halagaba con sus adjetivos: eres guapa, inteligente, salvaje... te comerías el mundo si pusieras un poco de tu parte.
Yo sólo quería ser salvaje con él en la camilla de la enfermería.

Y así fue; hasta que le despidieron.

Neus fue acercándose poco a poco a mi umbral de soledad, y me hacía reír.
Sí, reía en aquella casa alejada de la civilización, 
y por una vez no era una sonrisa fingida.
Nos reíamos de la preponderante nariz de la Dra. Reina, De los pelos de oveja de la Dra. Reig y del pollón que debía tener el Dr. Danielle.

Pasaron los meses y los vínculos se estrecharon, tenía amigas. 
Montábamos fiestas nocturnas en la habitación, con tequila y bailes sensuales en ropa interior.
Una noche decidí que ya era hora de emprender de nuevo mi vida. 
Despojarme del pasado y olvidar aquellos abusos de hombres que en realidad eran mierda pura. 

Hoy quiero hablar dije en la sesión. Soy Lisa y quiero curarme.




Nadie supo nunca la gran mentira en la que envolví a todos y todas, pero fue mi billete de salida y al fin, 6 meses más tarde: pude firmar mi alta.
Estás curada Lisa, vive tu vida.

Y aquí me encuentro, entre bocetos de diseños de algo que llaman moda y yo procuro no seguir. 



Thursday, July 3, 2014

Elegir

Llevo días intentando exprimir aquello que rebana mi mente pero sin ocasión ni aplomo para plasmarlo, al final pasan las horas y no lo hago.

Aquello que deseamos muchas veces parece más complicado de lo que realmente es.
El miedo a tomar decisiones, ha frenado, frena y frenará millones de momentos impactantes que podríamos haber vivido.

Siempre estamos a tiempo de darnos cuenta. Sí, de darnos cuenta de nuestros miedos, de lo que hacen de nosotros, cómo nos van mermando la personalidad, las acciones, las palabras, las elecciones...

Siempre es demasiado tiempo... mejor ahora.

Los impulsos que reprimirmos son aquellos que nos suelen llevar a mejor o peor puerto pero al menos nos llevan a algún sitio.
Quedarse quieto, insatisfecho pero conforme; es una elección...

Yo elijo elegir.

Elijo equivocarme
y volver a equivocarme.
Y acertar de vez en cuando.

Elijo confiar en mí, aunque los demás duden.
Elijo ser egoísta, y quererme.
Elijo besar mil sapos hasta enamorarme de uno de ellos.
Elijo bailar La Macarena en la discoteca cuando suene una canción electrónica.
Elijo reírme de mí misma.


Elijo vivir mil vidas, porque hago teatro.
Elijo mojarme cuando llueva
Elijo no decir te quiero







Wednesday, June 4, 2014

ILUSIÓNATE




Hoy comienzo así: ¿cuándo fue la última vez que te ilusionaste por algo?



Auténticamente,
creíste que como un niño con sus zapatos nuevos, habías hallado la respuesta a tu deseo fundamental en esta vida.
Dime ¿cuándo?
La vida no consta de suerte, ni de observar cómo los demás consiguen lo que tú desearías...
90% predisposición y 10% intelecto.
A mí me ilusiona la vida en sí misma, pero eso es demasiado general.

Lo que de verdad amo con todas mis entrañas, es salir entre esas tres paredes, olvidarme de quiénes me observan, y hacer lo que realmente me ilusiona: interpretar.

Vidas ajenas que finalmente no son tan ajenas... trabajos intensos, sensoriales, emocionales... Dejarse la voz gritando cuando tu personaje se enfada y realmente lo estás sintiendo por dentro, estás sufriendo, porque sustituyes con algo tuyo.
Mirar a los ojos a tu compañero, respirarte y jugar con él a una improvisación que NUNCA se sabe cómo va a terminar.

Amo esta profesión, y no pienso dejar que nada ni nadie me quite la ilusión que me acompaña cada día. 

Thursday, May 22, 2014



Como el contador de una bomba cuando llega a su punto de partida,
Como la ola cuando rompe en la orilla con su fuerza despampanante,
Como el último chispazo de los fuegos artificiales...
Como una olla a presión llegando a su fin.

Y es que hay que saber elegir con QUÉ complicárse la vida, y al parecer elijo bastante mal.
Poner límites a quienes se adentran en territorio protegido, y te pillan desprotegida (por ejemplo).
Aquellos que reclaman tu atención y ponen cara de perrito pachón si no les haces caso.
¿Pero y qué deseo yo?
¿Qué sucede cuando postergas tus deseos y los sucintas a lo que los demás quieren de ti?
Pues que todo explota, y sale por algún lado... y créeme nada bueno sale por ese lado.


Paso número 1:
Toma tus decisiones pensando en ti y solamente en ti.


Paso número 2:
Si tienes miedo, arriesga, porque cuando hayan pasado 20 años tendrás esa espinita clavada que no te dejará vivir a gusto por haberlo al menos intentado.


Paso número 3:
¿Qué haces que aún no has empezado a tomar decisiones?




Hoy no tengo ganas de verte, Y PUNTO.




Una vez dije: "nunca he estado enamorada, ahora lo que me sucede es que quiero mucho a alguien que me da su vida, pero soy incapaz de amarle como él lo hace".


Y de repente... me vino su imagen a la mente y dije: mierda, sí que lo estuve.
Se me quedó tan clavado su recuerdo, y lo mal que asimilé el perderle, que no he encontrado aún a nadie que suscite esa pasión en mí.
Ese aquí y ahora que llamamos en teatro. No hay tiempo, todo tiene que ser rápido y ya, llevarlo al límite.
Eso sólo me ha pasado UNA vez. Y juro que si volviera a cruzármelo por la calle, sería un AQUÍ Y AHORA no te dejo escapar de nuevo.


De las pocas decisiones "locas" que aunque tuviera un final amargo, volvería a tomar. 

Y aquí sigo, complicándome la vida, engullendo lo que no quiero, porque los demás sí quieren y así son más felices.

Que si quiero dedicar las 24 horas que tiene el día a actuar, pues se las dedico. Porque que quieres que te diga, el puto código penal me lo sé de memoria pero realmente, ¿de qué me sirve si cuando apruebo el examen me da exactamente lo mismo?
Estudiar por estudiar, andar porque te lleva la inercia, dejar el coche sin marchas porque no sabes cual poner... 
Me interesa el arte como nada me había interesado antes. Me da la vida que pierdo mientras me consume el derecho con sus imposiciones y sus sentencias más que recriminables.
No me apetece ser la señorita vestida con blazer y tacones negros que va a su trabajo en un mercedes.
Quiero que cada día sea indeterminable, imaginativo, creativo, auténticamente puro teatro. 
Que se me parta el alma en cada ensayo, y que cuando mire a los ojos al otro actor, éstos estén llenos de verdad. 
Que cada pequeño momento vivido me deje una experiencia más que llevar a mi pequeño rincón de emociones. 

Pues... queriendo tanto y haciendo tan poco, no voy a ninguna parte. 
Así que... PASO NÚMERO 4: HACER Y NO SÓLO QUERER. 


Saturday, March 29, 2014

Hacen falta soñadores en los tiempo que corren.
Soñar es gratis, ya me lo decía mi madre cuando le dije por primera vez que quería ser actriz.
¿Vivir de un sueño es a caso posible?
Yo creo que cuando Obama soñó que algún día sería presidente de los Estados Unidos de América, no tenía nada claro que viviría de ello... O cuando Picasso compuso su primer lienzo, ni imaginaba lo que iban a dar se sí sus obras...
Algo tenían en común, eran soñadores, y creían en sus posibilidades, en su talento.
Antes de que algo suceda hay que soñarlo.
Por eso yo sueño, todos los días, sin cerrar los ojos.
Y me veo ahí, en el escenario, dejándome el cuerpo y la voz para traspasar al público lo que siente mi personaje; llorarme el alma si hace falta, o enamorarme hasta la muerte de un Romeo del siglo XXI.
Soñar y querer algo es prácticamente lo mismo; sólo hace falta una intensidad sublime y una constancia insaciable para que realmente logres el resultado.

No dejes nunca que nadie te diga que no puedes soñar y por lo tanto hacer algo: PORQUE SI PUEDES SOÑARLO PUEDES HACERLO. 
Tenemos la costumbre de dejar para mañana lo que podríamos hacer hoy.
Sé que es un topicazo pero dejarme que os explique.

Hoy podrías llamar a tu abuelo y preguntarle cómo se encuentra, qué está haciendo en este momento, o incluso hacerle una visita sorpresa.

Hoy podrías eliminar de tu vida a esa persona que se ha convertido desde hace tiempo en el peor mejor amigo que podrías tener. 

Hoy podrías dejarle claro a tu madre que no vas a estudiar derecho porque lo que realmente deseas y quieres con todo tu ser es convertirte en una gran actriz, aunque parezca una locura, es la pura verdad. 

Hoy podrías mirarte al espejo y dejar de ver sólo defectos, sino empezar a focalizar todos aquellos aspectos de tu cuerpo que no te habías dado cuenta pero son hermosos y sólo tú los tienes.

Hoy podrías escuchar la canción que te recuerde a un momento feliz de tu vida y cantarla a grito pelao hasta que se te salten las lágrimas inclusive. 

Hoy podrías sacar a tu perro y no quejarte porque te toca a ti: disfruta del paseo

Hoy podrías no maquillarte y sentirte guapa por ser tú, natural, y con inseguridades como todas, pero ¿qué importa el maquillaje? si lo único que hace es ensuciar tu piel; deja que respire por un día. 

Hoy podrías llamar a esa persona que tienes pensado llamar desde hace tanto y no lo haces por dejadez.

Está claro que hoy es un día como otro cualquiera, pero a lo que me refiero es a que lo fácil es dejar que pase el tiempo y no cambiar las cosas que nos hacen menos felices, aunque no nos demos cuenta. Nos basamos en la excusa de que no hay tiempo, pero ¿si no encuentras tiempo para ser más feliz, quién crees que lo hará por ti?



Hace tiempo que dejé de ser perezosa, y me decidí a tomar decisiones, a creer más en mí y olvidarme del que dirán. 
Valorar a los que realmente importan, y echar de tu vida a los que están sobrando desde hace tiempo.

Ser mujer no es fácil, vivimos constreñidas a lo que la sociedad nos impone de forma taxativa. 
Pero ni el rímel, ni las extensiones, ni las dietas milagrosas van a convencerme de que la mujer es un ser magnífico y no necesita ningún complemento a parte de creer en sí misma para comerse el mundo.

Mi mejor complemento es mi sonrisa, y mi mayor arma, arriesgarme, pese al miedo, siempre hay algo inesperado por lo que merece la pena arriesgar.



Ella se levanta con la cara desgastada de tanto -mal vivir-.
Se pone las zapatillas de terciopelo con rayas de andar por casa y se dirige recta por el pasillo hacia la cocina, a encender la máquina de café.
Su pelo alborotado denota que ha sido una noche "movidita", la calma no reinaba en su cabeza. Vueltas y vueltas en el colchón, y las sábanas acabaron saliéndose de sus esquinas.
Suena la última gota de café cayendo al fondo de la taza, y ella la coge con sus dos manos secas, descuidadas.
Le echa cinco comprimidos de sacarina y a sorbitos lo saborea, mientras se apoya contra la encimera y mira al frente sin pensar, con un sabor agridulce en su cabeza.




Al lavarse la cara con agua congelada, se seca con la toalla y se mira en el espejo, contemplando semejante esperpento.
¿Qué va a hacer con esas ojeras que le persiguen hasta la saciedad?
Coge sus "utensilios salvavidas" y comienza el emperifolle.

Se enfunda en los primeros vaqueros que salen del armario, y tras un planchado rápido de pelo, ya está lista para "disfrutar", del día que Dios le ha dado.




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